Meditaciones de Atardecer

En el año 2005, cuando contaba ya 73 años de edad y 49 de vida sacerdotal, el P. Gálvez publica una obra fundamental en su carrera con el sugestivo título de Meditaciones de Atardecer. Nueve capítulos dedicados al análisis de distintos pasajes del Evangelio, -Curación del Ciego de Nacimiento, El Buen Pastor, La Resurrección de Lázaro, La Vocación de San Andrés, La Curación del Ciego Bartimeo, La Fiesta de Cristo Rey, La Parábola de los Obreros Enviados a la Viña, la Vocación de San Mateo y El Joven Rico-, todo ellos precedidos por una introducción del autor y un prólogo escrito por uno de sus más cercanos discípulos.  En este prólogo, Juan Andrés de Jorge García-Reyes expresa con claridad meridiana el propósito del libro: “una profunda meditación teológica de los principales problemas de la Iglesia actual”. 

 

La serena exposición de las distintas enfermedades que afectan hoy día a la Iglesia y las causas de cada una de ellas, así como la apasionada narración, tanto de la solución como de lo que no debía haberse hecho en la Iglesia, es fruto de un alma anciana que ha permanecido fiel, desde el principio, a la Iglesia. Una fidelidad que no es sino la otra cara de un amor profundo a Cristo y a la Esposa de Cristo que es la Iglesia. Hace falta haber sufrido hasta límites insospechados y haber amado mucho a la Iglesia, para permanecer fiel a la Barca de San Pedro, a pesar de los Cambios tan radicales que sucedieron en Ella, antes y después del Concilio Vaticano II, y escribir estas páginas con tanta serenidad y manifiesto dolor. No es la queja de un sacerdote que ha decidido rechazar el actual Primado de Pedro queriendo salvar la Tradición. Tampoco es la queja amarga y desesperada de aquel que piensa que nada se puede hacer y que lo mejor es encerrarse en su propio mundo. En absoluto, la queja de los que piensan que los cambios han ido demasiado lentos. Todo lo contrario, es la posición de un anciano sacerdote que, a pesar de haber visto derrumbarse casi todos los cimientos externos de la fe que le llevó a ser Alter Christus, aún sigue pensando que quiere vivir y morir en el seno de la Iglesia Católica, pagando por ello cualquier precio, tal como se describe en el magistral capítulo de la Vocación de San Mateo, cuyo subtítulo es precisamente “El Baile de los Malditos”.  

 

Nada más enjundioso para leer hoy día que las reflexiones de un sacerdote anciano en cuyo corazón hay lágrimas y amor verdadero a Dios y a los hombres, especialmente cuando muchos de los problemas señalados por A. Gálvez en el 2005, que para muchos parecían irrelevantes, hoy día tienen una tremenda actualidad. 

Meditaciones de Atardecer

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