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Homilía

Homilía del 20 de mayo de 2010

00:00 / 01:04

Charla ID:

2010.05.20.HBil

Título:

El amor perfecto y la santidad en el matrimonio

Duración:

0:17:40

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

San Bernardino de Siena

Texto Bíblico:

Mt 19: 27-29

Comentario:

El evangelio de hoy tomado de San Mateo dice: "Nosotros que lo hemos dejado todo..." El Señor aprovecha para decirles la recompensa que tendrán. El ciento por uno aquí y luego la vida eterna. Estas palabras han hecho la felicidad de miles y miles de personas. La posibilidad de dejarlo todo por el Señor ha llenado el corazón de miles de personas. Es una llamada a una maravillosa aventura. El Padre recuerda cuando era pequeño y escuchó estas palabras del Señor quedó muy emocionado. El Señor le invitaba al perfecto amor. El era un adolescente, había terminado la high school, empezaba su carrera de leyes, y era muy sentimental. Por un lado le atraía la aventura, pero por otro lado veía que estaba apegado a su familia, a su pueblo y a su carrera. Rehusó aceptar la llamada varias veces, hasta que el final aceptó el reto. Ha contado muchas veces esta historia. Cuenta de un obispo en España muy piadoso, pero no muy inteligente, que dice que cuando el Señor le llamó, le dio un cheque en blanco. El Padre se sonríe. El no firmó un cheque en blanco. El Padre le dio. El perfecto amor supone la perfecta entrega. Los que entienden el perfecto amor, entienden la perfecta alegría. Hay más alegría en dar que en recibir. Hemos sido creados para amar. No poner condiciones al amor. Estos son los que entienden la perfecta alegría. Los que han sido llamados a la vida matrimonial, podéis pensar que sois de segunda categoría. Pero el matrimonio es un lugar de santidad. Estáis llamados a la perfecta alegría. Hay cosas que objetivamente son más perfectas que otras. Pero, sin embargo, los que han sido llamados a la vida matrimonial, lo más perfecto para ellos es la vida matrimonial. Y en el matrimonio el perfecto amor se puede dar. Y la mayor prueba de los padres de amor, es la entrega de sus propios hijos. El Padre ha hablado mucho de la pobreza en su comentario a la viuda pobre en "El amigo inoportuno". No hay cristianos de segunda fila. Hay santidad para unos y para otros. Y en estos tiempos de mucha dificultad, de corrupción de la Iglesia, y los peligros que estamos corriendo, es la era de los santos. Y por eso la entrega de los hijos a Dios por los padres. Es tiempo de sufrimiento, de esperanza. La Virgen nuestra Madre no va a permitir que el mal venza al bien. Tenemos el rosario. Tenemos la santa misa. Y esta es un sacrificio real. "Si vivimos con El vivimos..."

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido. Homilía bilingüe dada a las señoras de N.J.

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