Homilía
Homilía del 23 de marzo de 1985
Charla ID:
1985.03.23.H
Título:
La esencia de la predicación sacerdotal
Duración:
0:12:53
Temas:
Palabras Clave:
Fecha Litúrgica:
Sábado de la 4ª semana de Cuaresma (I)
Texto Bíblico:
Juan 7: 40-53
Comentario:
El Padre empieza un poco de broma sobre el sueño. Hay que despertarse cuando uno se levanta. Hay que hacer la oración bien y poner especial empeño. El Padre comenta la expresión de los soldados: "Jamás nadie ha hablado como el Señor". Los que predicamos, debemos poner esmero en vivir lo que prediquemos. Nuestros sermones no sean como las de los demás. Todos hemos pasado por esos momentos que pensábamos que la historia de la predicación tenía dos partes: antes de llegar nosotros y después de llegar nosotros. No es nada fácil predicar. Y existe un grave peligro que nunca cayó el Señor. Es el peligro del tópico, de frases hechas. ¡Qué fácil es ponerse a hablar de San José a través de los tópicos! Parece que estamos recitando una lección. El Señor no hablaba como los demás. No es tan importante lo que se dice, o hacer frases bonitas, cuanto el que aquello que se dice venga de nuestro corazón y del esfuerzo de nuestra vida por ser buenos. Hay que volver a empezar en nuestra lucha. San Pablo decía que cuando él predicaba hablaba con palabras aprendidas del Espíritu. Proyectaba las palabras que había oído del Espíritu Santo. Sin una vida de oración, nuestra predicación será sobre tópicos o frases hechas. El Padre distingue entre oradores y verdaderos predicadores. San Pablo escribía en una forma entrecortadas y deja frases a medio. Tiene un pensamiento cortado y entrecortado. ¡Cuántos santos balbucientes! Lo esencial no la facilidad de palabra. Lo esencial es el espíritu. Nunca hagáis tópicos, frases hechas. Dad de vuestro corazón. Hay que hablar con sinceridad de corazón. "Mis Palabras son espíritu y vida".
Resumen:
Resumen
Comentario Técnico:
Buena calidad de sonido