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Lectura

Lectura del 16 de agosto de 1982

00:00 / 01:04

Charla ID:

1982.08.15.L

Título:

Notas sobre cómo vivir la pureza

Duración:

0:30:23

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

La Asunción

Texto Bíblico:

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre. Habla sobre el misterio de la Asunción. Habla de la muerte y de la glorificación de nuestro cuerpo en la Resurrección final. El Cuerpo Glorificado del Señor no solo es causa ejemplar del nuestro sino causa eficiente. La causa causante es el mismo Cristo. "Si Cristo no ha resucitado..." "Habéis sido muertos con Cristo..." Estamos unidos ontológicamente con El. Si resucita la Cabeza, también resucitan todos los miembros del cuerpo. Hemos sido llamados a una muerte que tiene sentido pleno por participar de la de Cristo. Es lo mismo que la filiación con Dios como la del Hijo. Él es Hijo por naturaleza, por derecho, nosotros por gracia. Nuestro cuerpo ha sido destinado a la glorificación. Y esto es lógico según los planes de Dios, porque Dios ha elevado al hombre, no solo al alma humana. Un alma no es un ser humano. Un cuerpo separado del alma es un cadaver. Un alma separada del cuerpo es un alma, pero no es un hombre. Las almas subsisten en el cielo con una existencia imperfecta. Las almas realizan las operaciones propias del intelecto y de la voluntad, pero su felicidad será mas completa en la resurrección. El alma humana se expresa unida al cuerpo. Este cuerpo ha sido destinado también a la gloria. En el hombre, el cuerpo tiene una importancia trascendental. Poco se habla de esto. Las virtudes se expresan a través del alma y del cuerpo. Por ejemplo, la virtud de la caridad o la de la prudencia, la pureza de corazón. Lo que pasa es que es muy fácil hablar del alma. Vamos a hablar de la parte corporal. San Francisco de Asis se pone a hablar con su cuerpo para pedirle perdón. El Padre habla del hecho de que nuestro cuerpo es Templo del Espíritu Santo. Más todavía, contiene la Trinidad entera. Tenemos tendencia que por la gracia santificante Dios está en nuestra alma. Dios está en nuestra alma y en nuestro cuerpo. El cuerpo es un contenedor, un vaso del Espíritu Santo. Cuenta que Orígenes se arrodilló delante de un niño recién bautizado y lo besó porque allí estaba el Espíritu Santo. Siendo el cuerpo así, se puede romper con la vista. Hay que tener cuidado con esto. ¡La mala mirada! Profanamos la presencia del Espíritu cuando no tratamos bien nuestro cuerpo. Debemos cuidar la vista. El Padre comenta que cuando va a la Isla cuida su vista con muchos detalles. Nuestras caricias a los demás no deben perturbar el carácter del cuerpo como templo del Espíritu Santo. No podemos terminar de fiarnos con las expresiones de afecto. Si no van avalados por la santidad. Yo no soy de los melindrosos, pero debemos ser delicados. Quisiera hablar de más cosas, pero ya no tenemos tiempo. Me gustaría hablaros de cómo el cuerpo debe ser la expresión del amor también. Somos espíritu y carne. La belleza y la grandiosidad del lenguaje mímico, los ojos. Mañana hablaremos de todo esto. La belleza del alma se expresa a través del cuerpo. Y cómo un cuerpo decrépito, de haber trabajado mucho, gastado por amor de Dios, tiene su hermosura. El libro que lee D. José de San Bernardo, un libro gordo de la vida de este santo, habla de la belleza del rostro de san Bernardo.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido

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