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Homilía

Homilía del 23 de mayo de 2010

00:00 / 01:04

Charla ID:

2010.05.23.HBil

Título:

El amor, los mandamientos y la obra del Espíritu Santo

Duración:

0:26:55

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Texto Bíblico:

Jn 14: 23-31

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre y por ser bilingüe. La fiesta del Espíritu Santo. "Si alguno me ama guardará mis Palabras...." El Padre se refiere al sermón del día anterior. El Señor establece una relación entre el amor a El y el cumplimiento de los mandamientos. El amor es comunión de vidas. Estas palabras del Señor son tan importantes y tan olvidadas por los cristianos de hoy. Por ejemplo, muchos dicen que son católicos fervientes. Y sin embargo se burlan de las enseñanzas de Cristo. Defienden cosas como el aborto, homosexualidad.... Y esto es blasfemo. Incluso tienen el apoyo de la jerarquía eclesiástica. El que no guarda su palabra es porque no lo ama. Son enseñanzas muy claras. Todo esto os lo he dicho mientras estaba con vosotros. Y ahora os enviaré al Espíritu que os conducirá hasta la verdad completa. Si amamos a Jesucristo y tenemos una idea de Jesucristo, es porque el Espíritu graba su imagen en nosotros. Nos recuerda sus enseñanzas. El Espíritu del Señor es el que comprende para distinguir lo que pasa en su mundo. Decía San Pablo que el hombre spiritual sabe juzgar de todo. Pero el hombre animal no comprende las cosas de Dios. Solo comprende las cosas del mundo. Y luego el Padre comenta: "Si me amarais de verdad, os alegrarías de que yo me vaya". ¿Cómo es esto? El amor, con tal de identificarse con la persona amada, hace suyo todas las decisiones de la persona amada. Solo deseamos lo que quiere la persona amada. Si la persona amada ha decidido ausentarse de nosotros, entonces encontramos la alegría. Pero, además, gracias a que el Señor se fue, vivimos de nostalgia, de la ansiedad de encontrarnos con El, del deseo imperativo de estar de nuevo a su lado. Y esa nostalgia que corroe nuestro corazón, aumenta nuestro amor. El amor se alimenta de ausencias y nostalgias. Y además, algo muy importante, si Él no se hubiera ausentado, no podríamos sufrir. Y si no sufrimos seríamos terriblemente desgraciados. Porque el sufrimiento nos hace compartir su propio sufrimiento, su propia vida y destino. La persona enamorada quiere participar el mismo destino de la persona amada. Es necesario que lleguemos a su encuentro, destruidos, deshechos, cubiertos de heridas. Y así nuestra cobra su significado. Hemos combatido un buen combate. Entonces nuestra victoria cobra sentido. No hubiéramos tenido ocasión de llorar. Un hombre que no llora es un desgraciado. Las lágrimas son la expresión del amor. Una lágrima derramada por amor, vale más que todos los diamantes. El ejemplo de la muerte de Lázaro, amigo de Jesús. O las lágrimas sobre Jerusalén. María Magdalena cuando va al sepulcro y llora porque no saben dónde han puesto al maestro. Las lágrimas de la madre de Naim. En la épica de Tolkien, "y no digo que no lloréis..." Las lágrimas de una madre por su hijo. "Me voy pero volveré a vosotros". Y tendréis al Paráclito. Y comenta el Padre las últimas palabras: "ya me queda muy poco tiempo... y llega el Príncipe de este mundo". A partir de la ausencia del Señor, empieza el tiempo del Principe de este mundo. "La victoria que vence al mundo..." "La paz os dejo, la paz os doy..." Nuestro Señor no creyó en la paz del mundo. Es una de las mentiras por el mundo. ¿Por qué caemos en esto? Yo siempre he admirado a la Madre Teresa de Calcuta, pero me pregunto qué hace hablando en la ONU. La madre Teresa estaba hablando de la paz mundana en la ONU. Si Jesús no cree en la paz del mundo, ¿por qué nosotros? Que el Espíritu Santo os ponga en vuestro corazón las enseñanzas de su maestro.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido. Charla en U.S.A. Se oye de vez en cuando el ruido de un bebe pequeño.

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