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Meditación

Meditación del 19 de diciembre de 1982

00:00 / 01:04

Charla ID:

1982.12.19.M

Título:

La necesidad de ser niños y no caer en lo prosaico

Duración:

0:29:25

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Domingo 4º de Adviento (NO)

Texto Bíblico:

Lc 1: 39-45

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre. Hace referencia a una película vista la noche anterior, en inglés "Whistle Down the Wind". El Padre lee el evangelio del día. Se resalta la rapidez de la Virgen María para ir a visitar a su prima Isabel. La grandeza de las personas no deriva de sus cargos sino de sus actitudes. La Virgen María se va a servir a su prima Isabel. "Yo estoy entre vosotros como quien sirve". "El que quiera ser el primero hágase el último y el servidor de todos". Se suele resaltar en este texto evangélico cómo Isabel alaba la fe de la Virgen. En este pasaje hay dos personajes visibles, la Virgen y su prima. Y los dos invisibles son el Señor y San Juan Bautista. Es curioso que el primer encuentro de estos dos hombres es un encuentro de alegría. Juan el Bautista salta de alegría en el vientre de su madre. Al cabo de tantos siglos ahora nos dicen los médicos que el feto tuviera su vida propia y un cierto a modo de personalidad y conocimiento. Este niño tuvo un presentimiento de la cercanía del Señor. Hay una cosa curiosa: este encuentro por primera vez es un encuentro claro, diáfano, gozoso. En cambio, en los últimos tiempos del Bautista, cercano a su muerte, se encuentra con la obscuridad de la fe y la tentación y entonces duda. Y envía a sus discípulos a preguntarle al Señor si es el que ha de venir. En la primera vez, alegría. En la última, se siente en la duda. En la primera vez, el Bautisa es un crío. Y los niños son prontos a conocer su presencia. Los mayores somos más prosaicos. Esto lo veis en la película de anoche. Los niños están dispuestos a reconocer la bondad. Lo que ha ocurrido en el intervalo de los dos encuentros, es que el Bautista ha sufrido mucho. Ante el hecho de que sigue el mal en el mundo, el Bautista tenía el peligro de escandalizarse, porque seguía existiendo el mal. Lo mismo pasa en la película de la noche: los niños van a preguntarle al vicario sobre los milagros. Cuando se es niño ¿qué tiene de extraño el salto de alegría? Los tres niños de la película de ayer dan saltos de alegría cuando conocen al Señor. El peligro de ser un prosaico. Si el Señor viniera otra vez, el Señor volvería a ser crucificado por los adultos. El Padre habla de la mejor escena de la película, al final. "El Reino de los Cielos pertenece a los niños..." Las últimas palabras de la película son esperanzadoras. "Decidle a mi primo que bienaventurado quien no se escandaliza de mí". "Bienaventurada porque has creído..." Creer en el plan de Dios. Nadie hubo como la Virgen María en creer el plan de Dios. Hay que estar como los niños, prontos a reconocer la presencia de Dios. Los niños están prontos para adivinar la presencia del Señor en el sagrario. Los niños son los más preparados para presentir la presencia de Dios. Y luego para aceptar la fe de Dios para enfrentarse a un mundo muy difícil. Jesús también termina del mismo modo que su primo. Alegría en el nacimiento y obscuridad en la muerte. Ese es vuestro destino. Nunca dejéis de ser niños, como Charlie en la película de anoche. Nunca os hagáis adultos, ni prosaicos, pero siempre con la ingenuidad, creyendo que la pureza es mejor que la esclavitud de la carne, ni que la comodidad nos va a dar más alegría que la cruz. El Bautista y Jesús en el momento final de su vida, estaban en el momento determinante de su vida. La victoria que vence al mundo es la fe y la sencillez. Todos se opondrán contra vosotros, pero mientras que sigáis siendo niños, venceréis al mundo. "El Reino de los cielos es de ellos".

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido. La grabación empieza por unos segundos cuando ya el Padre está hablando.

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