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Homilía

Homilía del 23 de abril de 1978

00:00 / 18:31

Charla ID:

1978.04.23.H

Título:

Fe, esperanza y enamoramiento de Cristo Jesús

Duración:

0:18:56

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Domingo 5º de Pascua (A)

Texto Bíblico:

Jn 14: 1-12

Comentario:

Encantadora homilía sobre estas tres virtudes en la vida del cristiano. El Señor habla de ausencias y de despedidas. La ausencia de su presencia. Solo hay una tristeza, la de no ser santos. Y la tristeza aún mayor, la de no estar con el Señor. Y una pobreza, la mayor de todas, la ausencia del Señor. La necesidad de la esperanza, virtud infundida en el bautismo, que nos ayuda en la ausencia del Señor. Produce en nosotros un deseo insaciable de su presencia. Si faltara esto, nos dejaría en esa tristeza que supone el vacío interior. En los santos se dio esta ausencia. "Que muero porque no muero". "Adonde te escondiste..." Esta esperanza, este sentimiento que es un fuego insaciable, es lo que llena nuestra vida y nos hace felices. Sin esto, sin ver su rostro, sin oír su voz, nuestra vida estaría vacía y aburrida. Esta esperanza es la que nos hace que seamos más jóvenes cuánto más cerca estamos de nuestra muerte. Nuestra muerte no es una desgracia sino el encuentro definitivo con el Señor. La esperanza se alimenta de la fe y de la caridad. Si no lo amáramos, su ausencia no nos dolería. Una vida que no tenga un hambre insaciable con Jesús es absolutamente vacía. San Pablo une la esperanza con la alegría. "Sed pacientes en la tribulación y alegres en la esperanza". "Que el Dios de la esperanza os llene de toda alegría..." En la 1 Tim pone unidos Jesús a la Esperanza, "Cristo Jesús, nuestra esperanza". El hambre de Jesús, que muero porque no muero. Si no sentimos esto, somos unos desgraciados. En 1 Tes "No queremos que os aflijáis ni estéis tristes como esos que no tienen esperanza". En el evangelio de hoy, "Felipe, tanto tiempo que estoy con vosotros..." Los apóstoles amaban a Jesús, le querían, pero no fuertemente. No estaban enamorados de él, y por eso no le conocían. "El que no ama no conoce a Dios". Necesitaban enamorarse más de él. Dentro de poco, San Pedro le traicionaría, y luego todos le abandonarían. El amor a Jesús aumentará en nuestra alma la esperanza. A medida que avanzamos en años, va menguando la fe y la esperanza y va aumentando el amor. Quería haberos hablado de la unión de la esperanza y la alegría. Y quería haberos hablaros de que esa esperanza es producida en nosotros por el amor a Jesucristo. San Juan de la Cruz unía la esperanza con el amor y el conocimiento y la memoria. La memoria está a caballo entre el pasado y el futuro. Desearía que amarais al Señor.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido. Transcripción corregida por Paulino Toral

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