top of page
< Regresar |
00:00 / 16:42
00:00 / 14:46
Female Icon Red.png
9761203_hairdressing_kids_hair style_barbershop_boys_icon.png
9761203_hairdressing_kids_hair style_barbershop_boys_icon_edited_edited_edited.png

Homily

Homily del 2 de abril de 1978

Charla ID:

1978.04.02.H

Título:

Conocer a Jesús a través de la fe, la fidelidad, la pureza y la pobreza de corazón

Duración:

0:19:21

Temas:

Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

2º domingo de Pascua (A)

Texto Bíblico:

Jn 20: 19-31

Comentario:

Excelente homilía para el público. El pecado de Tomás fue no creer si no veía. No creyó en las obras del Señor. Medir a Dios con nuestra propia medida. Dios excede a nuestras medidas y a nuestros pensamientos. Lo correcto sería lo contrario de lo que hizo Santo Tomás. Es decir, creer primero para luego ver. "Cree para que entiendas" de San Agustín. Narración del pasaje de Marta y Jesús, "No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios". San Pablo decía, "Ni ojo vio, ni oído oyó. ..." Admitida la fe, el desear ver es bueno, porque el amor exige la visión. El amor loco exige la visión del amado. Explicación del significado de la fe y la seguridad de la fe. Es más segura que nuestros sentidos. Dios no nos engaña. El conocimiento de la fe es todo lo contrario de la inseguridad. Amar y ver es lo que se debe hacer: "¿Habéis visto al amado de mi alma?" San Juan de la Cruz, "Pastores los que fuéredes..." Si lo amamos, estamos deseando verlo. Lo que el Padre nos decía en el retiro de la sierra sobre el amor a Cristo. "Mil gracias derramando..." Las criaturas del mundo nos hablan del Señor pero queremos verlo. "y un no se qué que queda balbuciendo" "Oh cristalina fuente..." Referencia a la visión de Jesús que tenían los santos por ejemplo, San Francisco en las Florecillas, o Santa Teresa de Jesús. Sus rostros irradiaban un esplendor. "Nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto", le decía Jesús a Nicodemos. Nuestro testimonio es vacío porque hablamos de lo que no sabemos y de lo que no hemos visto. Jn. 3: 11. ¿Cómo podemos hablar de lo desconocido?. Las ansias de ver a Jesús son buenas. La diferencia entre los santos y nosotros es la pureza de vida. "Bienaventurados los limpios de corazón..." Pureza que es pobreza. Nuestro poeta Miguel Hernández juntaba estas cosas en aquéllos versos: "En las aladas almas de las rosas..." Pobreza, soledad, pureza condiciones para la intimidad del Señor. Qué tontos somos cuando nos perdemos esa intimidad con el Señor porque cargamos nuestro corazón con muchas cosas. Soy enemigo de los chismes, de todo es mundo de cosas que matan en mí la alegría y el amor. Referencia a lo que dijo en el retiro en la Sierra, sobre la Alegría.

Resumen:

El Padre analiza el episodio de Santo Tomás y su exigencia de ver para creer, señalando que este fue su pecado: querer medir a Dios con la limitada capacidad humana. Explica que lo correcto es lo contrario - creer para ver y entender ("Crede ut intelligas"), citando ejemplos bíblicos como el de Marta y Lázaro. Enfatiza que, una vez establecida la fe, el deseo de ver y comprender a Dios es positivo, pues no se puede amar lo que no se conoce. Aclara que la visión de Cristo en la vida terrenal es una visión de fe, que aunque no es cara a cara, no implica inseguridad sino certeza plena, más confiable que el conocimiento racional. Describe cómo los santos alcanzaron una intimidad especial con Cristo a través de esta visión de fe, que les permitía dar testimonio auténtico de lo que habían visto y experimentado. El Padre señala que las condiciones fundamentales para alcanzar esta visión íntima de Cristo son la pureza de vida, la pobreza espiritual y la soledad. Lamenta cómo las distracciones mundanas, las noticias, los chismes y las preocupaciones cotidianas nos alejan de esta intimidad con Dios. Concluye enfatizando la importancia de limpiar el corazón y buscar la soledad para encontrar a Dios y experimentar la verdadera alegría que viene del amor divino.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido

bottom of page