Homily
Homily del 23 de agosto de 2015
Charla ID:
2015.08.23.H
Título:
Agradecidos y desagradecidos - Parte 1
Duración:
01:02:27
Temas:

Palabras Clave:
Fecha Litúrgica:
Domingo 28º del Tiempo Ordinario (C)
Texto Bíblico:
Lc 17: 11-19
Comentario:
A pesar de haber sido todos curados de la lepra sólo uno volvió a agradecer al Señor. Esa actitud de desagradecimiento la conocemos muy bien. ¿Pero qué podemos darle nosotros a Dios si Él lo tiene todo y nosotros no tenemos nada? Él nos ha dado la existencia, su vida, la capacidad de amar, su propio corazón, su propio amor. Nos ha hecho partícipe de su propia vida, amistad con Él, hijos de Dios. Dios nos ha dado a Cristo para que nos enseñara el camino. Le debemos tantas cosas a Dios que nunca terminaríamos de enumerarlas. ¿Qué le podemos dar nosotros a Él si Él lo tiene todo y nosotros no tenemos nada? Él es todo, en cambio nosotros no somos sino un pozo de miseria y de pecado ¿Qué le puedo dar para ponerme a su altura? Jesús nos diría: eso es precisamente lo que tienes que darme, tu miseria y tu pecado. Jesús nos diría: Si yo te doy lo que tengo y tú me das lo que tienes entonces ya estamos equilibrados, pues nos hemos entregado el uno al otro todo lo que tenemos. Jesús quiere tener con nosotros relaciones íntimas de amor; pero el modernismo actual nos ha robado a Jesús, y con ello impide que lo conozcamos y amemos. Es ese modernismo el que nos ha hecho no creer en las palabras de Jesús que dijo: AEl que me coma vivirá por mí. Lo primero que tendríamos que agradecer a Dios es habernos dado a Jesucristo. Tendríamos que estar locos de amor por Jesucristo; del mismo modo que Él lo está por nosotros. La idea que tenemos de Dios es a veces tan abstracta. Dios es para muchos un juez, un ser abstracto. En cambio, lo que Él quiere tener con nosotros es tener intimidad. Él no quiere ser nuestro señor sino nuestro amigo...
Resumen:
El Padre analiza el episodio evangélico de la curación de los diez leprosos, donde solo uno regresó a agradecer a Jesús. A partir de este relato, reflexiona sobre la actitud de gratitud que debemos tener hacia Dios, quien nos ha dado todo: la existencia, la vida, su amor, su corazón y, sobre todo, a su propio Hijo Jesucristo. El Padre explica que ante la aparente desigualdad entre lo que Dios nos da (todo) y lo que nosotros podemos darle (nada), existe una solución: podemos ofrecerle nuestras debilidades, miserias y pecados, que es todo lo que tenemos. Al dar cada uno todo lo que tiene, se establece una relación de igualdad que permite una verdadera intimidad con Dios. Se enfatiza que Cristo desea establecer con nosotros una relación íntima de amistad, no de servidumbre, hasta el punto de que podamos vivir su vida y Él la nuestra. El Padre lamenta que las corrientes modernistas actuales han desvirtuado estas verdades fundamentales del Evangelio, reduciendo las Escrituras a mitos y alejando a los fieles de Cristo. Finalmente, destaca que, en medio de la actual crisis de fe, existen pequeños grupos de cristianos fieles a las enseñanzas originales. Recuerda que Cristo promete estar siempre con nosotros, prepararnos un lugar en su reino y compartir su propia alegría, estableciendo así una relación de verdadero amor y cercanía con cada creyente.
Comentario Técnico:
Buena calidad de sonido