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Lectura

Lectura del 28 de diciembre de 1982

00:00 / 01:04

Charla ID:

1982.12.28.L

Título:

Los niños de Abanilla y la necesidad que les demos charlas

Duración:

0:25:10

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Texto Bíblico:

Comentario:

Para uso privado por el estilo de hablar. El Padre empieza preguntando sobre las charlas a los niños, diciendo que los niños de d. José están muy necesitados de charlas, porque no han recibido catecismo. Lope responde a la pregunta. Dice que los niños de Burgos y de Murcia ya han recibido muchas charlas. El Padre comenta que los niños no saben mucho. Hay que explicarles a los niños las cosas. El Padre dice que como ya es viejo, ya no se dedica a explicar detalles pequeños del plan de vida, pero que antiguamente sí lo hacía. Ahora tiende más a generalizar, a concentrar, pero para eso están ahora los jóvenes. No tener empacho para dedicar una charla sobre el ofrecimiento de obras, o sobre cómo vivir la pureza, porque viven en unos ambientes muy malos. El Padre recuerda que cuando iba a Abanilla al principio y le llamaba la atención que mientras que D. José estaba en Maolla, el Padre se iba a la Iglesia a esperar a d. José y el Padre veía que entraban muchos niños a hacer oración. Y vio a un niño que estaba con mucha devoción, y el Padre se dejó su sitio y fue a ver al niño. Me senté a su lado y le pregunté ¿qué haces? y estuvo hablando un ratito con el Señor. Los niños de Abanilla tienen parte del camino andado y hay que explicarles y hablarles mucho del Señor. Si no, luego se van a Santomera y se estropean. El Padre le promete a los niños que van a tener calefacción en su sala de estudio y que habló con d. José sobre esto, y d. José le dijo que los niños son de plena confianza y que se le pueden dejar las llaves de la casa. El Padre le contestó: Yo eso lo descubrí el primer día que fue a Abanilla. Les pondrá una televisión. Menciona a Pascual. A estos niños de Abanilla, que están en un clima no corrompido, hablares de la oración es facilísimo. Pero a un niño de Murcia es muy difícil. Pero a los de Abanilla sería muy productivo. Y el Señor está deseando estar con vosotros. Una de las manías que tengo es recordaros que las reglas del juego son las mismas para nosotros y para el Señor. Para amar al Señor hay que tratarlo como también lo hacemos así con nuestros amigos. Entre nosotros, cuánto más nos queremos, menos palabras necesitamos. Las palabras de la boca no son lo más importantes. El Padre sabe escuchar nuestro corazón. Es más, es más fácil hablar con el Señor que con los hombres. Hay que aprender a hablar con Dios para poder aprender a hablar con los hombres. Menciona a José, Francisco José, y José Aurelio. Y muchas veces el lenguaje se queda corto. Si quisiera explicar cuánto os quiero, no tendría tiempo para explicarlo. Eso pasa entre nosotros. Pero no en la oración, donde se puede decir todo. Menciona a Javi. A los niños le viene fácil la conversación con el Señor. Pero a la oración le ocurre una cosa: le pasa como a la comida. Hay que repetirla con frecuencia. Menciona a Raúl. Hay que echarle combustible al coche todos los días. Hay que hacer oración frecuentemente, sobre todo para enfrentarse al ambiente. No hay cosa que el demonio tenga más miedo que ver a un niño en oración. D. José deja abierta la Iglesia todos los días. Y ha puesto el sagrario en el altar mayor. Menciona a Paquito. Dice que se podría hacer en el piso de arriba de Abanilla una capilla. La oración se hace con el corazón y no con fórmulas complicadas. Dice que Juandi lleva mucho tiempo sin hacer la charla. Muchas risas.

Comentario Técnico:

Buena grabación de sonido, aunque el Padre ya está hablando cuando empieza la grabación.

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