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Homilía

Homilía del 19 de junio de 1981

00:00 / 01:04

Charla ID:

1981.06.18.H

Título:

La Presencia de Cristo explicada a los niños

Duración:

0:15:55

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Corpus Christi

Texto Bíblico:

Jn 6: 51-58

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre. Desde toda su vida, esta fiesta le ha dado tanta ilusión. Las fiestas van quedando ahora en nada. "Tres jueves hay en el año..." El Padre gozaba mucho en esta fiesta desde pequeño. Se conmemora la presencia real del Señor en la Eucaristía. Explicación del Misterio de la Presencia. Presente en su humanidad y en su divinidad. El Padre desde pequeño se tomó muy en serio a sus amigos. Estaba deseando volver a casa para estar con su pandilla. El Padre quería muchos a sus amigos. Para el Padre esta fiesta significaba la presencia y la tangibilidad del Señor. El Padre desde pequeño tuvo una fe muy profunda como regalo del Señor. La Presencia del Señor le turbaba, le impresionaba. Le bastaba entrar a una Iglesia o un sagrario y este hecho le impresionaba. Y recuerda que le tenía mucha devoción a los santos, un poco paleta, pero verdadera. Y más que las imágenes, lo que más le turbaba en una Iglesia era la presencia silenciosa del Señor en el Sagrario. El Padre le hablaba a su manera. Recuerdos de los tiempos de enfermedad de su madre y cómo el Padre se iba al sagrario para pedir por su madre, ofreciéndole su estudio, etc. No le gustaba estudiar pero sí le gustaba leer. Esta Presencia del Señor es la alegría de nuestra vida. Si no sacamos la alegría de aquí, es que somos tontos. Está ahí el Cristo completo. En la oración estamos junto al mejor amigo. No importa si tiene mucho o poco qué decir, sino estar junto al amigo. Incluso a veces se pasa mejor sin hablar. La historia del hombre del campo: "Aquí está Juan". Historia del viejo que se iba a dormir: "Pero también a los perros..." Y recuerda el Padre que una de las cosas que le llamarón en sus correrías por América, con sus indios, algo que no ha visto en ninguna otra parte: la devoción y la ternura de los indios de la cordillera andina del Ecuador al Señor en la Eucaristía. Mujeres corriendo echando la lengua con sus pétalos de flores. Las procesiones con el Amito. Venían con sus zampoñas, incienso, velas, etc. Qué ternura y devoción. Cuando compara eso con la rutina con la que tratamos al Señor en la Eucaristía, me da mucha pena. No he vuelto a ver aquello. ¡Qué bien se confesaban! Aunque se pasaban de rosca. Legañosos, pestíferos, alcoholizados, pero enamorados del amito. Bienaventurados los pobres. Lo único que nos hace felices es estar enamorados. Aquellos indios lo estaban. Hoy tenemos todo, pero estamos aburridos. La presencia del Señor no nos turba. Que esta misa sea muy bonita y la presencia del Señor la sintamos tan real que a nosotros nos turbe y nos emocione.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido. En el minuto 3 hay como un silencio extraño en el sonido. Transcripción hecha por Paulino

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