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Homilía

Homilía del 11 de mayo de 1981

00:00 / 01:04

Charla ID:

1981.05.10H

Título:

El aburrimiento de los jóvenes y el modo de seguir a Cristo

Duración:

0:17:47

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Domingo 4º de Pascua (A)

Texto Bíblico:

1 Pe 2: 20-25

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre. El Padre se centra en la segunda lectura para la homilía. Debemos parecernos al Señor. Como hombre perfecto, era un hombre de profundos sentimientos. En los jóvenes hoy día vemos una vida anodina, la falta de sentimientos, la superficialidad y el aburrimiento. Y un síntoma observable, la apertura de boca. Delante de la Tele lo que hacen es disminuir su aburrimiento. Viven como en el Limbo, ni sufren ni gozan. Estamos muy lejos del Evangelio. Debemos seguir las huellas de Jesús y para sentir la nostalgia de vernos muy lejos de él. El Padre piensa mucho en esos pasajes del evangelio cuando el Señor se juntaba con los niños y los apóstoles se enfadaban. Los niños se sentían atraídos por aquel Hombre. ¿Qué verían los críos en Jesús? Cuando los adolescentes rechazan a Jesús, esto les suponía una conmoción, como la del joven rico. La forma de mirar el Señor, y la forma de hablar, y de actuar era cualquier cosa menos superficial. La gente de hoy es aburrida. "Y se marchó triste". No quedó indiferente. O a favor o en contra. "Es que jamás hemos visto a un hombre hablar así..." No era un rollero. Hablaba con toda su alma. "Si alguno tiene sed, que venga..." Nada de tópicos. El pasaje del leproso, "Inmundo, soy un inmundo..." El Señor se queda con el leproso. El Señor no tiene una conversación convencional. "¿Qué quieres que te haga...?" El Señor es un hombre de profundos sentimientos. El pasaje de la pesca milagrosa: "Echad la red..." Y San Pedro se echó a los pies del Señor. "Yo te haré pescador de hombres". Aquella vez cuando los apóstoles le dijeron a Tomás que el Señor se había aparecido, "Si no veo, no creo". Tomas era uno de los inquietorros. Y a los ocho días (esto le ha llamado la atención.... ¿por qué tanto tiempo tardó el Señor?) se apareció a Tomás. Menciona a Daniel. Risas. "Señor mío y Dios mío". "Bienaventurados los que crean en mí..." Lo vamos a dejar ya, porque hablar del Señor es tiempo perdido. Hay que leer el evangelio delante del Sagrario. Hay que leerlo muy despacio. El Evangelio habla siempre estilo telegrama. El Padre cuando conoció al Señor empezó a entusiasmarse con Él.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido. Transcripción hecha por Paulino

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