Homily
Homily del 22 de julio de 1979
Charla ID:
1979.07.22.H
Título:
La unidad en Cristo Jesús, nuestra paz
Duración:
0:18:13
Temas:

Palabras Clave:
Fecha Litúrgica:
16º domingo de Tiempo Ordinario (B)
Texto Bíblico:
Ef 2: 13-18
Comentario:
El Padre explica la segunda lectura de San Pablo a los Efesios. El Apóstol llama a la unidad frente a las innumerables divisiones que hay hoy día en la sociedad. Lo único que destruye el odio, la causa de la separación entre los hombres, es Cristo. Debemos anunciar la Paz de Dios para que se instale de verdad en nuestro corazón. Cristo vino a traernos la paz. Esta paz no es la que da el mundo ni la que el mundo tanto habla. La Paz de la que Cristo habla en el discurso de despedida. La paz del mundo es mundana. ¡Cuántos cristianos que han cambiado sus principios por los vientos que vienen! Y al cambiar conforme donde va el viento, ¿son más felices? La paz verdadera la trae Cristo, y es compatible con los sufrimientos de la vida. "Nadie os podrá quitar vuestra alegría". Necesitamos hombres que estén dispuestos a dar la vida por Dios. Mención a la primera lectura de hoy sobre los malos pastores. "Bienaventurados los pacíficos..." La juventud de la droga es la prueba de que sin Cristo no hay paz. La muerte de Dios ha traído la muerte del hombre.
Resumen:
El Padre reflexiona sobre la segunda lectura de San Pablo a los Efesios, destacando varios puntos fundamentales. Primero, explica cómo Cristo, mediante su muerte en la cruz, derribó el muro de separación entre judíos y gentiles, unificando a todos los pueblos. En un contexto actual marcado por divisiones, el Padre enfatiza que Cristo es el único capaz de destruir el odio, que es la verdadera causa de separación entre los hombres. Profundiza en el concepto de la paz que Cristo trae, diferenciándola de la paz mundana. Señala que la paz de Cristo no es como la que da el mundo, sino una paz interior y duradera que genera una alegría desbordante en el corazón. Esta paz verdadera requiere la creación de un "hombre nuevo" en el Espíritu de Cristo, y es compatible con los sufrimientos y dificultades de la vida. El Padre advierte sobre los cristianos que buscan caminos más fáciles o que se alejan del Evangelio, cuestionando si realmente han encontrado la felicidad verdadera. Critica los intentos mundanos de alcanzar la paz a través de medios puramente humanos, enfatizando que la verdadera paz solo viene a través de Cristo y del sacrificio, como Él mismo demostró. Concluye recordando las palabras de Cristo "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados" y reafirma que Cristo mismo es nuestra paz, siendo la única respuesta ante el vacío y la angustia que experimenta la sociedad actual cuando se aleja de Dios.
Comentario Técnico:
Buena calidad de sonido