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Homilía

Homilía del 15 de mayo de 1977

00:00 / 09:57

Charla ID:

1977.05.15.H

Título:

La predicación con alegría en un mundo tumultuoso

Duración:

0:10:21

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Domingo 6º de Pascua

Texto Bíblico:

Jn 14: 23-29

Comentario:

Sencilla homilía apta para el público. Las palabras del Señor están tomadas del sermón de la Última Cena. Guardar las palabras del Señor es cuestión de amor. Si lo amamos llevaremos el evangelio en nuestra vida. "El que me ama guardará mis palabras..." Este puede ser nuestro caso si no somos generosos con el Señor. Nuestro problema es un problema de corazón, de amor. No hay que calentarse más la cabeza sobre porqué somos flojos. Es una cuestión de amor. "La paz os dejo, mi paz os doy..." Una de las cosas que me llaman la atención de los primeros tiempos del cristianismo es que eran tumultuosos, pero los primeros cristianos vivieron esa paz que el Señor dijo que les dejaba. Todos los apóstoles y discípulos anunciaban el evangelio con alegría. Podremos sufrir, pero jamás perder la paz de nuestro corazón. Vivían su fe y su amor al Señor. "Si me amaráis os alegraríais..." Es aceptar la voluntad del Padre. Nosotros a veces nos dejamos llevar del tumulto de los problemas del mundo porque estamos muy mundanizados. No vemos a los primeros apóstoles envueltos en política. Estaban llenos de fe. Aceptaban los caminos del Padre. Se preocupaban de anunciar el mensaje. Dieron testimonio con su vida del evangelio. Los vemos siempre llenos de gozo. Los demás veían en ellos aquella paz, la exuberancia del Espíritu de Jesucristo. En los tiempos malos en los que ahora estamos viviendo, no os dejéis llevar por esas cosas. Habéis sido llamados para vivir intensamente el espíritu de Jesús. Y aunque las cosas se pongan mal, un cristiano nunca fracasa. Hay que aceptar la voluntad del Padre. Para los que aman a Dios todo lo que sucede es para su bien. Y esto tendría que salir hacia fuera. ¿De qué hablaban los apóstoles? Estaban impregnados del espíritu del Evangelio y anunciarlo con alegría. Primero porque es un espíritu de alegría, y solo predicado con alegría puede ser aceptado por el mundo. El Paráclito os recordará todo lo que yo os he dicho, sobre todo la caridad y luego el gozo y la alegría.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido

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