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Homilía

Homilía del 23 de noviembre de 2014

00:00 / 01:04

Charla ID:

2014.11.23.H2

Título:

Las reglas del combate de amor entre Cristo y el discípulo

Duración:

1:11:21

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Texto Bíblico:

Can 2: 4

Comentario:

Segunda homilía de este domingo, dedicada a nosotros. El cariño se alimenta con el trato a través de nuestra propia vida y sobre todo en el momento de la oración. La superioridad del amor divino. La importancia de la oración. La oración es una relación de intimidad con el Señor. De este trato depende nuestra salvación o nuestra condenación. Hemos sido creados para poseer a Dios a través de la persona de Cristo. "Hemos sido bautizados en Cristo para participar en la muerte de Cristo..." La vida del hombre es lucha según el libro de Job. A partir de Cristo, esta expresión de lucha cambia por completo. Esta lucha no es ya una lucha contra el enemigo, sino un combate de amor entre Cristo y nosotros. En el Cantar se dice así: "Me ha llevado a la sala del festín..." Nuestra charla de hoy va a versar sobre este texto. Reglas del combate de amor entre Dios y el hombre. No cabe la farsa, sino que es real. Por esto se hizo Dios hombre, para combatir en igualdad de condiciones. El combate no está arreglado de antemano. El hombre ofrece resistencia a Cristo por causa de nuestra naturaleza dañada. Cantar 5, "Ábreme, esposa mía, inmaculada mía, amada mía..." Amar o estar enamorado. Dios se somete a nuestra debilidad e implora que le abramos la puerta. "Es que ya me he quitado la túnica..." La resistencia del hombre. La lucha de Cristo con sus propios apóstoles. Ejemplo: cuando los apóstoles no pudieron expulsar un demonio. "Oh, generación perversa y adúltera..." Otro ejemplo: "Tengo que ir a Jerusalén..." Y los apóstoles se escandalizan. "Apártate de mí Satanás..." Otro ejemplo: Estamos discutiendo quién es el primero. "Los reyes... El que quiera ser el primero, hágase el último y el servidor de todos" Otro ejemplo: "Muéstranos al Padre..." "Tanto tiempo que estás conmigo..." La grandeza de Dios y la pequeñez del hombre. En este combate, el Señor está en desventaja, porque nosotros nos asustamos. "Te seguiré a donde quieras..." El Señor aprieta mucho más. Los obispos de hoy suavizan el mensaje de Cristo. Cristo lo radicaliza. Y ello porque el amor es radical. Historia del Padre cuando era estudiante de abogado y el Señor le pidió ser sacerdote. El Señor lo intentó tres veces. El Padre usa la palabra gilipollas. El Señor quiso necesitar al Padre. Jesucristo nos quiere amar. "Ya no os llamaré siervos..." "Nos amó hasta el fin..." Nuestro modo de hablar del amor se queda en frases. "Lo mismo que el Padre me ama a mí, así os amo Yo a vosotros ". Hay que llegar a ese momento en que el Señor ya se convierte en nuestra vida. "Porque el amor es fuerte como la muerte..." El misterio de nuestra libertad. La Encarnación de Dios y el motivo. La divinidad y la humanidad. A través de su humanidad, amamos la persona divina de Cristo. Se ama a las personas. La oración está fundamentada en esto. Nosotros contratacamos. "... a ver si lo alcanza a Él". El valor de los ojos y de la mirada pura. "Prendiste mi corazón en una de tus miradas". "Qué dulces son tus caricias..." En la oración no hablamos de visiones, sino del ámbito de la fe. Nuestra vida tiene que ser paralela a la de Jesús. ¿Se puede vencer a Jesucristo en este combate? Sí, en la cuestión de ser una calamidad. Pero Cristo se hizo la nada por nosotros. Y también te supero en el pecado. Pero tampoco en esto, porque Cristo se hizo pecado por nosotros. El combate termina con la muerte de amor. "Confortadme con pasas..." "Pastores los que fuéredes..." "En lágrimas bañado...." Un hombre que no ha sufrido es porque no ha amado.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido

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