Meditación
Meditación del 31 de agosto de 1986
Charla ID:
1986.08.31.M
Título:
La Alegría de saberse "el último"
Duración:
00:26:58
Temas:

Palabras Clave:
Fecha Litúrgica:
22º domingo de Tiempo Ordinario (C)
Texto Bíblico:
Lc: 14, 1-11
Comentario:
Verdadero sentido y belleza de esta consigna del Señor, que hay que entender en toda su profundidad. La alegría inmensa de sentirse el último de todos. No de considerarse como una estrategia, sino de “saberse” realmente el último. Muy importante en la vida del sacerdote. Y poder invitar a los que sabemos que nunca nos podrán pagar. Sentido verdadero del trabajo sacerdotal. Aparece la paradoja de la vida cristiana. En primer lugar, la eterna canción, el deseo de ostentación frente a la humildad. La humildad encierra el secreto de la alegría perfecta. "De los hombres se puede decir lo que de los pueblos: dichosos los que no tienen historia". Debemos buscar el último lugar. ¿Y si nos colocan en puestos de mando? Hemos de ser los últimos y los servidores de todos. Pasaje del lavabo de los pies. "Yo estoy en medio de vosotros como quien sirve". La virtud de la humildad y la virtud de la caridad. La felicidad de saber que nuestros hermanos son mejores que nosotros. Cuando seáis sacerdotes veréis lo importante que es el tener el sentimiento de pecador. El sacerdote es padre y médico de los demás y para eso es muy importante sentir en nuestra carne las miserias de los demás. Esto da una capacidad de consuelo. Para ser médicos perfectos de las almas tenemos que saber lo que es la enfermedad: "Porque él mismo está rodeado de miseria". El único que ha sabido comprender y curar sin conocer la miseria el pecado es Jesucristo. Pero tomó sobre sí nuestras miserias y esto no es una mera imputabilidad extrínseca. El abandono de Cristo en el Huerto y en la agonía no son meras figuraciones. Los medievales decían: "Quod non est assumptus, non est sanatus". Un problema de teología es precisamente este. El Padre piensa que incluso los teólogos medievales no llegaron a darse cuenta de la profundidad de este adagio. Anécdota del Cura de Ars, cuando le presentaron la carta de difamación contra él. Esta actitud es la que nos da la alegría perfecta.
Luego el Padre analiza el tema de la recompensa de que no puedan pagarte. Debemos dar todo porque somos los más pobres. El Padre habla de la pastoral del sacerdote que tiene que ser sobrenatural, para que la gente no nos pueda devolver lo que damos. La gente espera de nosotros lo sobrenatural.
Resumen:
El Padre reflexiona sobre una parábola de Jesús en la que aconseja buscar el último lugar en los banquetes y no los primeros puestos. Explica que esto no es solo un acto de humildad, sino el secreto de la verdadera felicidad. Enfatiza la importancia de servir a los demás y ponerse en último lugar, incluso cuando se tienen posiciones de responsabilidad. El Padre destaca que la humildad verdadera va acompañada de alegría, a diferencia de la falsa humildad que produce amargura. Señala la importancia de que los sacerdotes se sientan pecadores para poder comprender y ayudar mejor a los demás. También comenta sobre el consejo de Jesús de invitar a los pobres y necesitados en lugar de a amigos y familiares, ya que así se recibirá una recompensa en el cielo. El Padre anima a los sacerdotes a dedicarse a los más necesitados y a dar aquello que no pueda ser pagado, como el amor de Dios y las virtudes cristianas. Concluye que al actuar de esta manera, dando lo que no puede ser devuelto, es cuando se alcanza la verdadera dicha y felicidad.
Comentario Técnico:
Buena calidad de sonido