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Meditación

Meditación del 1 de noviembre de 1982

00:00 / 01:04

Charla ID:

1982.10.31.M

Título:

Explicación de "amar al prójimo como a uno mismo"

Duración:

0:34:18

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Domingo 31º del Tiempo Ordinario (B)

Texto Bíblico:

Mc 12: 28-34

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre. El Padre comienza leyendo el evangelio. Dice que cuando era joven y leía este evangelio no entendía la segunda parte de "amar al prójimo como a mí mismo". No entendía esto porque no tenía una idea demasiado elevada de sí mismo. Si amar al prójimo era amarlo como el padre se amaba a sí mismo, era poca cosa. La clave de todo esto está al final del pasaje. El escriba había respondido según el A.T. No estaba lejos del Reino de Dios. Pero no estaba dentro del Reino de Dios. La segunda parte tiene sentido en el A.T. Pero en el N.T el amor es olvidarse de uno mismo para mirar al otro. Del gusto a mí, al olvido total. Pero para esto tenía que venir Jesucristo. Y esto es lo grandioso del mandamiento nuevo. "Que os améis los unos a los otros". El amor es siempre al otro. Nunca a sí mismo. Hasta Jesús, el amor al prójimo como a sí mismo. Después de Jesús es el amor al otro. Sólo Dios puede amarse a sí mismo porque al mismo tiempo es yo y tú. Solo Dios puede decirse yo y tú. El amor por esencia es mirar al tú. El mandamiento de Jesús es por eso nuevo. Mirar al otro con olvido total del yo. Esto es muy difícil. Es imposible para el hombre. Para que sea verdad, en total desinterés, era necesario que viniera Jesucristo. Y que pudiéramos amar a Dios en Jesús. Así lo podemos amar con todas nuestras fuerzas. Para amar al prójimo es preciso que nuestro corazón esté saciado de Dios. Es como el matrimonio. El marido que ama a su esposa no es infiel. El novio que ama a su novia, no es infiel. Era preciso que Dios se hiciera tangible. No podemos amar a Dios solo con mandamiento. Para amar necesitamos ver, oír, palpar. No me puedo enamorar sin el trato ni la tangibilidad. Por eso Dios se hizo Hombre. Esto es muy importante. La fe entra por el oído, pero el amor entra por lo sensible. "Tomás mete tu dedo ... Bienaventurado los que sin haberle visto..." Pero no se puede amar si no se ve. "Déjame ver tu rostro..." El Señor a la samaritana, "El que estás viendo". Sin el trato no se puede amar. El tremendo valor de la Encarnación, de la Misa, del trato con el Señor. La historia de Nathanael conociendo al Señor en el evangelio. "Aquí tenemos a un hombre honrado.... Antes de que Felipe te llamara, yo te vi". La vista y el amor. Al joven rico, "lo miró y lo amó". ¿Cómo puede amor sin mirar y sin contemplación de la belleza? ¿Cómo podemos "ver" a Jesús? A través de la belleza. Menciona la película "Pequeño Gran Hombre" y comenta que dentro del naufragio de la película, decía el viejo indio: las cosas de la naturaleza están vivas. Para nosotros, las cosas de la creación están vivas. El viejo indio vivía entre la frontera de la realidad y de los sueños. Para el viejo indio, la visión y el amor están unidos. Aquí está lo grande. A partir de Jesús ya no es suficiente la contemplación de la naturaleza, sino necesitamos ver a la persona amada. El Diablo quiso ser la caricatura de Dios. Sartre, el gran ateo, decía el infierno son los otros. Para nosotros el cielo son los otros. "Os enviaré al Espíritu de verdad, que el mundo no lo ve..." "Y volveré y vosotros me veréis..." Cuando me desespero porque no se hablarles de Jesús a la gente, el Señor me hace ver que no es por lo que yo hablo sino por mi propia actuación cómo la gente puede amar a Dios. Debemos dejar conducirnos por el Espíritu. San Francisco predicando por el pueblo en silencio. Esta tarde llega el Papa a España. La Iglesia en España hace aguas por todas partes. Difícil misión del Papa. En la misa de hoy, comprended el mandamiento nuevo. Y que vuestra oración sea verdadero y largo. A Dios le gusta escuchar durante la primera hora de oración, es cuando le gusta hablar y respondernos. Si no nos tomamos la oración en serio, nos quedamos sólo en la primera fase nuestra de hablar pero no de escuchar. La fe entra por los oídos, pero el amor por los ojos. Y luego vuestra docilidad, que será la expresión de que os dejáis conducir por el Espíritu. "El que cumpla mis preceptos yo le amaré y me manifestaré a él". El Padre termina diciendo que cuando habla con el Señor le dice: "Tu para mi eres ausencia" Y el Señor le responde, "el mundo de hoy es un infierno y tienes que vivir la victimación para salvar el mundo". El infierno es la ausencia de Dios. El Señor gusta de las ausencias en el Evangelio. Vivimos itinerantes. El mundo es muy malo. Hemos sido llamados a la victimación.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido

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