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Lectura

Lectura del 8 de junio de 1981

00:00 / 01:04

Charla ID:

1981.06.07.L

Título:

El Espíritu Santo en el discurso de la Última Cena

Duración:

0:19:21

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Texto Bíblico:

Jn 15: 26ss

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre. El Señor habla del Espíritu Santo sobre todo en el sermón de despedida de la Última Cena. El Padre lee: "Cuando venga el abogado que yo os enviaré..." La cantidad de nombres que tiene el Espíritu Santo. Y eso se debe a que por sí es algo que se nos escapa y que ejerce una serie de funciones, aunque su función es única. Es el abogado, el intercesor. Es imposible conocer a Jesús sin el espíritu de Jesús. A un obsceno, habladle de Jesús es imposible. Es el mediador, o aunque muy inapropiado, intermediario, conductor. Procede de los dos, del Padre y del Hijo. No es un producto, ni factura, en el sentido de hacer, sino que es una Persona Divina. Es el resultado de un muto aliento amoroso. Por eso, es el Amor entre el Padre y el Hijo. Es el amor substancial, que en Dios es personal. Nadie se enamora de una cosa, sino de una persona. Tiene lugar entre dos personas. Menciona al perro Duque. Nadie se enamora de la estufa. Enamorarse de las cosas se dice en un sentido traslaticio. En esto, la gente comete muchas tropelías, muchas equivocaciones. El otro día hablaba con una visita que recibí y me decía que estaba dispuesta a ser mejor, porque estaba muy entusiasmado del Evangelio y de las Bienaventuranzas. Y el Padre le decía que con ese sistema nunca iba a ser bueno. El Padre le dijo que la única cosa que nos arrastra es el estar enamorado. Nadie se enamora de las Bienaventuranzas sino de una persona. Es una idiotez decir que uno está enamorado del Evangelio. Uno se enamora de un rostro, de unos labios, de un corazón de carne. Nadie se enamora de un código de conducta. Menciona a Handy y Manolo Miranda. Risas. Uno se enamora de una persona. El amor es eminentemente personal y esto es lo que arrastra y llena una vida. Uno no se enamora de una idea, sino de un corazón de carne. Por eso Dios se hizo hombre, para que pudiéramos amarlo tangiblemente. El amor es tan personal que cuando es perfecto, el amor mismo es una Persona. (Handy tiene una cara de sueño, debido al arroz) El Padre critica a los que dicen que siempre le han tenido un amor muy grande al Espíritu Santo, o que son devotos del Espíritu Santo. Teológicamente es un error. Menciona a Antonio Parra. El amor que yo le tengo a Jesucristo es el mismo Espíritu Santo. Estas cosas son muy bonitas. El Padre hace referencia a la meditación de la mañana, y cómo siempre le decían que el Espíritu Santo era el gran desconocido. ¿Y eso es todo? Hablar del Espíritu de Jesús, es hablar del Espíritu Santo. Y el Padre termina haciendo broma de que esta materia no es buena después de una paella. Si uno no es obediente, podemos tener la certeza de que esa persona es imposible que conozca a Jesús. El Espíritu de Jesús es obediencia. Dígase lo mismo de la impureza. Es totalmente contrario. "Bienaventurados los limpios de corazón..." Si el corazón está sucio, allí no está el Espíritu de Jesús. Distinción entre tentación y pecado. "Cuando viniera Aquel..." se refiere a una Persona. El Espíritu de Verdad. No habla de sí mismo. Ni siquiera en Dios el amor es autónomo, sino que siempre lleva a la Persona Amada. Termina abruptamente.

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido

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