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Lectura

Lectura del 4 de abril de 1981

00:00 / 01:04

Charla ID:

1981.04.04.L

Título:

Las incongruencias de nuestra relación con Dios y el hecho de la Encarnación

Duración:

0:23:55

Temas:

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Palabras Clave:

Fecha Litúrgica:

Texto Bíblico:

Comentario:

Para uso interno por el estilo de hablar del Padre. Si queremos seguir al Señor en este mundo, necesitamos para ello el amor mismo, la fuerza del amor. Por esto se hizo Dios hombre en Jesucristo, para hacer el amor posible. Pero vivimos una serie de incongruencias. Por una parte, queremos enamorarnos de Él, y por otra parte nuestro trato con él corresponde al que sería lógico entre dos personas enamoradas. Y cosas que haríamos en el plano humano, o no las hacemos con el Señor o las hacemos al revés o de una forma muy diferente. Llevemos esto al plano de la oración. ¿Cuál sería el trato con un amigo al que quisiéramos hablar con él porque es muy querido para nosotros? ¿Nos resultaría pesado y largo el rato con ese amigo tan amado? La respuesta es no. Le aplicamos a Dios cosas que no tienen nada de lógicas. Hay algo que es extraordinariamente importante, pero nos pasa desapercibidos: el hecho de la Encarnación. ¿Por qué? Para que le pudiéramos amar a la manera humana. Nuestro amor al Señor no sigue las lógicas del amor verdadero. Media hora de oración y ya está. Se nos hacen demasiado largos. Y si las arideces de la oración duran toda la vida, mala cosa. Después de la noche viene el día. Podemos pasar nuestra vida justificando nuestra gandulería y nuestra tibieza. Y esto nos abre un campo para hablar de la oración. El cuerpo en la oración se puede cansar, pero el espíritu no se puede cansar, está pronto. Si el espíritu se cansa, esto ya no es lógico. Si nuestra vida no trata de ajustarse a la vida del Señor, no puede haber oración ni comunión de afectos. Sin el espíritu de sacrificio, sin la limpieza de corazón, etc. nunca terminamos de enamorarnos del Señor. Cuando os veo entrar en la capilla con los minutos contados y lo comparo con el amor humano que vemos en las películas, en las zarzuelas, las poesías, etc. me pregunto si la belleza que se ve en el amor humano ¿existe en nuestro trato con el Señor? Si vemos que no estamos así, mejor coger nuestras cosas e irnos. El amor es el que mueve al Sol y a las estrellas. Y entonces "¿Adonde iremos?"

Comentario Técnico:

Buena calidad de sonido. Transcripción hecha con programa Notta. Durante la lectura, se oye el ruido de los platos de la cocina en algunos momentos y algunas voces lejanas.

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