Homilía
Homilía del 21 de enero de 1979
Charla ID:
1979.01.21.H
Título:
¡Sed pescadores de hombres!
Duración:
0:21:12
Temas:

Palabras Clave:
Fecha Litúrgica:
3º domingo de Tiempo Ordinario (B)
Texto Bíblico:
Mc 1: 14-20
Comentario:
La garantía y la eficacia de nuestro apostolado depende de si hemos seguido los pasos de Jesús. No hemos sido llamados a ser funcionaros ni buenos sacerdotes ni cumplidores. Los planes humanos son bastantes canijos. El Padre meditando sobre este evangelio le decía al Señor que no sabía cuántos iba a pescar. Solo lo sabremos al final de nuestra vida. Los hombres buscan el bien, pero a veces ponen el bien donde no está. El problema es saber hablar en dónde está el Bien. Y mostrarlo con nuestra propia vida. Se trata de ser auténticos pescadores de hombres. Todo se reduce a la consigna de la Virgen en las Bodas de Caná, "Haced lo que El os diga". Por ejemplo, Jesús amaba con locura infinita al Padre. Y con ese corazón, amaba infinitamente a los hombres. Y nosotros tenemos que hacer esto también. En filosofía se dice que "el obrar sigue al ser". Hay que hacer un intercambio de vidas. "Ya no soy yo el que vive, sino que es Cristo..." El sacerdote actúa identificado con el Señor en los sacramentos, pero lo que el Padre quiere decir es algo más que todo esto. Se refiere a la meditación dada en la mañana sobre el Buen Pastor, meditación de la que no tenemos copia. A veces creemos en el demonio más que en Cristo y por eso caemos en la tentación. El demonio es el Padre de la Mentira. La aventura de seguir a Jesús frente al aburrimiento. Ayer leyó un artículo de "los pasotas". La juventud está harto de todo. "Los que crean en mi Palabra haréis mayores cosas que yo..."
Resumen:
El Padre reflexiona sobre el llamado de Jesús a ser "pescadores de hombres", explicando que esto va más allá de ser buenos sacerdotes o cristianos cumplidores. Enfatiza que para ser verdaderos pescadores de hombres es necesario seguir fielmente los pasos de Jesús, lo cual implica dos aspectos fundamentales: amar a Dios con locura infinita y amar a los hombres con ese mismo corazón. Señala que esto requiere una transformación total en Cristo, donde ya no es uno quien vive, sino Cristo quien vive en la persona. El Padre explica que esta transformación debe manifestarse en todos los aspectos de la vida, no solo en momentos específicos como la administración de sacramentos. Advierte que este proceso requiere una vida de cruz, trabajo, entrega heroica y mortificación universal. Contrasta esta apasionante aventura con el hastío y aburrimiento que caracteriza a la juventud actual, los "pasotas" que están hartos de todo. Finalmente, recuerda que Jesús envía a sus seguidores "como ovejas entre lobos" y los llama a "incendiar el mundo", una misión que requiere una entrega total y una fe profunda. El objetivo último es enamorarse de Jesús y permitir que Él demuestre su amor por nosotros, una aventura que trasciende cualquier plan humano y que promete una eficacia apostólica mucho mayor de lo que podríamos imaginar.
Comentario Técnico:
Buena calidad de sonido