| Tres Posturas ante la Crisis del Catolicismo (y III) |
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| Sábado, 10 de Octubre de 2009 12:50 |
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Los seguidores de la Posición C están convencidos de que no pueden desertar de los principios intangibles evangélicos, así como de que tampoco pueden abandonar su sumisión inquebrantable a la legítima Jerarquía de la Iglesia. Lo que los coloca, en la presente coyuntura de la Iglesia, en una posición de equilibrio sumamente inestable y bastante difícil. Los partidarios de la Posición A señalarán siempre a estos fieles como vendidos miserablemente al Sistema. Mientras que los seguidores de la Posición B no reconocerán jamás la lucha de estas gentes por mantener la fidelidad a la verdadera Fe; sin cesar de acusarlos en todo momento de insumisos y de integristas, por más que hayan obedecido siempre hasta el heroísmo. Los que se suscriben a esta Postura se saben condenados de antemano a no ser tenidos en cuenta en la Iglesia, ni a que jamás les sean conferidas responsabilidades o prebendas de ninguna clase. Tampoco ellos las desean bajo ningún concepto, pensando quizá que la auténticamente merecida atribución de rangos, así como la distribución de las recompensas, no tendrá lugar hasta que venga de nuevo Aquél que dará a cada uno según sus obras (Ap 22:12).
De esta forma, despreciados y abandonados de todos, su propia locura —que ellos piensan que es divina— los conduce a considerar su condición como timbre de gloria, y aun como garantía de su participación en la existencia del Señor. Puesto que se saben destinados, como ya se ha dicho antes, al desprecio y al anonimato, es por lo que esperan con certeza saborear de antemano un anticipo de la felicidad del Cielo. Convencidos como están de que, después de todo, siempre será verdad aquello de que de los hombres se puede decir lo que de los pueblos: dichosos los que no tienen historia. Existe curiosamente, sin embargo, una cuarta Posición, bastante peculiar y única por lo demás: la de la Iglesia (? ) Católica Estatal China, enteramente sometida al Estado comunista chino y separada por completo de la comunión con Roma. Con lo cual, como puede verse, participa, conjuntamente y a la vez, de las Posiciones A y B. Extrañamente, a pesar de todo, esta Iglesia goza de la comprensión y simpatía de las Altas Esferas Vaticanas; al contrario de lo que sucede con la Iglesia Católica del underground, la cual se ha mantenido fiel a Roma a pesar de las persecuciones que ha sufrido por parte de las Autoridades comunistas, pero que no suele recibir tales gestos de comprensión y aliento por parte del Vaticano. Así como los infelices lefrevianos han agotado en contra suya el tarro de los anatemas, no ha sucedido así, ni mucho menos, con la Iglesia Católica Estatal China. En cuanto a las razones que puedan justificar estas diferencias de trato, son por ahora desconocidas para el común de los fieles. |



