| Si la sal se vuelve sosa... (I) |
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| Viernes, 23 de Octubre de 2009 11:31 |
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Alguna página web, de las mejor informadas, ha publicado en Internet la lista (aunque incompleta) de las Casas de Retiro y Centros Espirituales de España en los que se practica y enseña el método budista de meditación zen. Son muy numerosos, esparcidos a lo largo de toda la geografía española, de tal manera que la noticia habría causado consternación en otros tiempos. Aquellos en los que los católicos aún no se habían acostumbrado a la befa y la profanación que, un día tras otro, son llevadas a cabo constantemente acerca de motivos religiosos. Con respecto a la sustitución de la oración cristiana (más de veinte siglos de una tradición repleta de santos, de místicos y de maestros espirituales) por los métodos budistas y otros orientales también paganos, el fenómeno no deja de tener relevancia.
Ha de tenerse en cuenta, en primer lugar, que el factor principal en la oración cristiana es la gracia (por no hablar de los grados elevados de oración). Y aunque en ella no dejan de intervenir el esfuerzo y la generosidad humanos (suponer otra cosa sería absurdo), ambos no impiden, sin embargo, que todo dependa de la gracia. La cual parece ser que ya no es ahora tan necesaria; si bien sería más exacto decir que ya no es necesaria en absoluto. El hecho no es sino la justa consecuencia de haber sustituido una religión sobrenatural por doctrinas puramente naturalistas. Cosa que a nadie puede extrañar si se tiene en cuenta el catolicismo light, descafeinado y desnatado, que ahora se está enseñando y viviendo en la Iglesia. Con todo, lo más preocupante del caso, no es precisamente la proliferación de métodos paganos y naturalistas de oración, en sustitución de los tradicionales cristianos, sino el absoluto silencio de los Pastores. Causante, a su vez, de la situación de confusión y sentimientos de perplejidad que tienden a producirse en multitud de católicos. Se trata de un silencio acerca del cual, descartada la posibilidad de ignorancia del hecho por parte de los Pastores, no quedan sino dos posibilidades: a) Los Pastores conocen la situación, aunque descartan la conveniencia de dar doctrina a los fieles movidos por la prudencia; más o menos justificada o justificable. b) Los Pastores admiten tales métodos naturalistas; considerados como una legítima alternativa a los métodos cristianos y tradicionales de oración cuyo fundamento, como se sabe, es sobrenatural. Cualquiera de las dos posturas es de todos modos inquietante para los fieles. Pues ellos necesitan oír la voz de sus Pastores para saber adónde y cómo deben de conducirse. El problema está en que, según el mismo Jesucristo, las ovejas siguen a su Pastor cuando conocen su voz. De tal modo que el buen Pastor, según Jesucristo, va delante de ellas y las ovejas le siguen porque conocen su voz (Jn 10:4). A diferencia de lo que sucede con un extraño, al cual no siguen porque no conocen su voz (Jn 10:5). Sin embargo, es interesante notar, acerca de lo cual, que cabe hacer aquí el siguiente planteamiento: ¿Dejan las ovejas de conocer la voz de un Pastor y de seguirlo porque es un extraño, o más bien lo reconocen como extraño y no le siguen porque no conocen su voz? Sin duda alguna que ambas interpretaciones son legítimas. Y con todo, el hecho flagrante del olvido, cuando no del desprecio, de lo sobrenatural, aparece hoy en la Iglesia de muchas y variadas maneras. De las cuales, la proliferación de métodos paganos de meditación dista mucho de ser lo más grave de lo que está sucediendo. |



