| Prólogo para Españoles (II) |
|
|
| Sábado, 13 de Febrero de 2010 00:00 |
|
2) Otro punto a considerar, con respecto a la Jornada Mundial de la Juventud del año 2011, tiene que ver con el acto en sí mismo. Puesto que aquí nos referimos a un grave peligro que puede desvirtuar por completo el acontecimiento, cabe razonablemente pensar que habrá sido tenido en cuenta por los organizadores. El peligro al que aludimos surge de la posibilidad —por desgracia demasiado real— de que el acontecimiento se convierta en un festival de droga y de sexo. Sin contar con que puede representar también una buena ocasión para que las Iglesias protestantes, acompañadas a su vez por otras diversas sectas, lleven a cabo una intensa campaña de proselitismo. No es alarmismo infundado contar con la posibilidad de que el carácter religioso del acto se desvanezca. A lo que pueden contribuir, por ejemplo, la multitudinaria profanación de la Eucaristía y una serie de hechos que, al final, se traducen en una descarada burla a la Santa Misa y al Catolicismo en general.
Tampoco es disparatado pensar en la probabilidad de que muchos jóvenes, tal vez demasiados, confundan el acontecimiento con unos días de gira turística en la que practicar sus diversiones favoritas. Cuales son la droga y el sexo, por supuesto, tal como hemos dicho arriba; aunque acompañados también de estruendosos conciertos de rock y de otras variadas animaciones, bastante difíciles de compaginar todas ellas con los objetivos propuestos como lemas de la Jornada. Es bastante posible que haya quien opine que estamos haciendo un diagnóstico preventivo pesimista, exagerado o falso. A lo que habría que responder que aquí no estamos elaborando hipótesis ni elucubrando con falsas alarmas, sino constatando hechos consumados. Puesto que es lo que ha ocurrido en todas las Jornadas y Encuentros de esta clase. De donde, si tales han sido los hechos en cualesquiera de las ocasiones anteriores con actos de esta índole, no parece descabellado prever el peligro de que vuelvan a repetirse ahora. Máxime cuando todo lo que estamos viendo hasta este momento, con respecto a la organización del acontecimiento, gira en torno a una compleja y extraordinaria maquinaria de planificación en la que parece primar exclusivamente el aspecto organización: complicada distribución del calendario de días y horarios de los actos a realizar, coordinación de las diversas clases de alojamientos, poner en público conocimiento las diferentes cuotas a pagar según compromisos y países de proveniencia, lugares y horarios de ubicación según categorías para los actos religiosos, etc., etc. Resulta imposible evitar la impresión de que prevalece el sentido de la organización sobre el cuidado del espíritu. Tenido en cuenta lo cual, no sería justo recriminar a quien confiese experimentar una sensación de duda o de escepticismo acerca del proyecto. Queremos decir con respecto a los lemas señalados como objetivos del Encuentro: ¿Realmente se cuenta con muchas posibilidades de que se cumpla lo que se persigue? ¿Realmente cabe esperar del Encuentro —habida cuenta de las circunstancias y de los resultados obtenidos hasta ahora— un incremento en la vida cristiana de los jóvenes? Incluso hay quien piensa que, dado que todo parece indicar que el sistema de preparación del acontecimiento es una repetición de los empleados con anterioridad, los resultados previstos no pueden ser sino los mismos. También es justo señalar, sin embargo, que los organizadores se han preocupado en las ocasiones anteriores de preparar una catequesis para jóvenes dirigidas por Obispos en diversos Centros o iglesias. Por lo que es de suponer que se repetirá el procedimiento. La intención es indudablemente buena. El problema que se plantea aquí, sin embargo, consiste en que la catequesis oral no parece ser el punto fuerte de los Obispos españoles. Y menos aún la dirigida a los jóvenes, cuya puesta a punto siempre requiere un cuidado especial, si es que se quiere cosechar algún fruto. Si bien hay que reconocer que la cuestión rebasa aquí el ámbito de la Pastoral juvenil y habría que referirlo más bien al de la predicación en general. Uno de los problemas más graves que la Iglesia tiene planteados en este momento, por más que acostumbre a pasar inadvertido. (Continuará) |
| Última actualización el Sábado, 13 de Febrero de 2010 02:33 |



