| ¿Locura o Cordura? (I de II) |
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| Viernes, 12 de Junio de 2009 05:36 |
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Es evidente que el Evangelio es cosa de locos. Aunque hay que tener en cuenta, por extraño que parezca, que el concepto de locura es de los más oscuros y controvertidos que existen. A primera vista parece que todo el mundo está de acuerdo con respecto a su significado, de manera que no sería entonces sino el uso incorrecto de la razón, o lo que podría llamarse también lo irracional. Pero no hace falta examinar a fondo este concepto para darse cuenta enseguida que se trata de una descripción bastante simplista. Hace ya bastante tiempo que se considera como algo normal la desconfianza en la razón; y hasta se ve como anormal y disparatado la pretensión de que la razón pueda llegar a alcanzar alguna verdad objetiva. Y por más que se diga lo contrario, es lo cierto que en el mundo moderno es frecuente considerar racional solamente lo irracional. Hasta el punto de que va resultando cada vez más difícil que la gente se ponga de acuerdo acerca de lo que es razonable y de lo que no lo es. Porque mientras que para algunos el mundo actual se ha vuelto loco, otros en cambio consideran locos a los que dicen tal cosa.
Además es indudable que, con respecto a la sabiduría y a la locura, coexisten un concepto humano y otro divino que, no solamente son distintos, sino incluso contrarios y opuestos: Pues la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, según lo que está escrito: “Él atrapa a los sabios en su propia astucia”. Y también: “El Señor conoce lo vanos que son los pensamientos de los sabios” (1 Cor 3: 19-20). Y en otro lugar se dice, por si quedaba alguna duda: Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan (para nosotros) es poder de Dios. Pues está escrito: “Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la prudencia de los inteligentes”. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el escrutador de este mundo? ¿No convirtió Dios en locura la sabiduría de este mundo? (1 Cor 1: 18-20). Indudablemente la Biblia no anda con rodeos. No solamente piensa que la sabiduría humana (lo que la racionalidad humana consideraría opuesto a la locura) es distinta y diferente de la divina (que es para ella la verdadera sabiduría), sino que, además, no duda en calificarla con la máxima dureza: Esa sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, animal y diabólica (San 3:15). De manera que, aun en el supuesto de que los hombres se pusieran de acuerdo con respecto a los conceptos de lo que es razonable y de lo que es locura (lo cual está muy lejos de darse), todavía habría que comparar los dos conceptos con aquellos que Dios tiene acerca de esas cosas. En la seguridad de que la respuesta se hallaría precisamente en la contradicción, puesto que lo que es la sabiduría para el hombre es necedad para Dios, y viceversa. Del libro "Esperando a Don Quijote" (pp. 8 - 10) |
| Última actualización el Lunes, 06 de Julio de 2009 14:51 |



