¿El mayor enemigo de la familia cristiana? Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Miércoles, 24 de Junio de 2009 00:00

El Sistema ha considerado siempre a la Institución Familiar, con toda razón, como el núcleo y principal fundamento de edificación de la Existencia Cristiana.

 

La generalización del divorcio, y la liberación y legalización de cosas como el aborto y el matrimonio de los homosexuales, no son sino un instrumento tremendamente eficaz y enteramente exitoso, puesto por el Sistema en manos de los Partidos Políticos para la destrucción de la Familia. La Familia en general y la Familia Cristiana en particular.

 

Sin embargo, no ha sido ése el método más efectivo de los que han contribuido a la disolución de la Familia.

 

La indisolubilidad del matrimonio cristiano es cosa de Derecho divino, y de ahí que ni la misma Iglesia la pueda suprimir. Además de lo cual, ha sido avalada por la Tradición y la práctica eclesial de veinte siglos de Historia. 

 

Con todo, en las últimas décadas ha habido quienes han conseguido introducir la disolución del vínculo matrimonial en la Iglesia. Ha bastado para ello con cambiarlo de nombre: lo que antes se llamaba divorcio ahora se conoce con el nombre de nulidad del vínculo en origen. Un procedimiento demasiado simplista, pero que ha sido suficiente para engañar a la gran masa de cristianos; siempre fácil y dispuesta, por otra parte, a aceptar la mentira. Se le concede prácticamente a todo el mundo; no hay más que acercarse a la propia parroquia y solicitarlo.

 

He ahí el medio más eficaz ideado hasta ahora contra la Institución Matrimonial.

 

La tremenda verdad, sin embargo, es que las realidades no dejan de serlo simplemente porque se cambie su nombre. El aborto, por ejemplo, no ha dejado de serlo por más que ahora se utilice el eufemismo de interrupción del embarazo.

 

Lo cual no es todavía lo más grave. Porque las maquinaciones contra la indisolubilidad del vínculo matrimonial son en realidad un atentado contra dos atributos esenciales del Amor, cuales son la perennidad y la totalidad. En definitiva, se trata por lo tanto de un ataque en regla contra el concepto mismo del Amor; y en último término contra el Amor Sustancial, que es Dios.

Última actualización el Miércoles, 24 de Junio de 2009 01:42