| La Promoción de los Seglares (II de II) |
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| Lunes, 22 de Junio de 2009 03:53 |
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Debo aclarar que nada tengo en contra de las tareas clericales realizadas por seglares, si se hacen conforme a Derecho y si es que así lo exigen las necesidades pastorales. En esto como en todo es la Iglesia la que tiene la palabra, y a mí solamente me corresponde acatar sus decisiones. Me entristece sin embargo la posibilidad de que, con ocasión de la búsqueda de soluciones a ciertos problemas, se lleve a cabo una promoción de los seglares que tal vez no sea la mejor; y que se les prive además —lo que aún sería más grave— de una auténtica participación en los misterios de la vida cristiana que tendría que llevarse a cabo según su status propio.
Me resulta difícil, por ejemplo, creer que los seglares participan más de la misa por el hecho de intervenir en las lecturas o de administrar la eucaristía. Y, aunque admito la posibilidad de que tales cosas pueden ser buenas a veces para el fomento de la vida cristiana, es evidente que existe el peligro de quedarse a la mitad del camino. En primer lugar es posible que no estemos haciendo otra cosa que fabricando una nueva especie de sacristanes; y quizá se está olvidando también la necesidad de que los seglares saboreen el misterio de su auténtica participación en la vida y en el destino de Cristo. Autorizar a un buen padre de familia para que administre la eucaristía es sin duda una experiencia interesante; aunque todo el mundo estará de acuerdo en que lo verdaderamente importante es lograr que sea un padre de familia cristiano (pues es evidente que no va a ser más cristiano simplemente por el hecho de administrar la eucaristía). Su verdadera promoción como cristiano laico se hará realidad por el camino del cumplimiento de sus obligaciones propias y específicas; viviendo como cristiano sus deberes profesionales, además de los no menos delicados e importantes de esposo y padre de familia. Sería lamentable que tal o cual padre de familia, demasiado embebido quizá en las facultades que se derivan de su promoción a las tareas clericales, o excesivamente consciente tal vez de la importancia de su nuevo status, olvidara o no comprendiera bien el significado de su auténtica participación en la vida y en la muerte de Cristo: una tarea que tiene que llevar a cabo como seglar, tanto en el fondo como en la forma. |
| Última actualización el Lunes, 06 de Julio de 2009 14:53 |



