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Del libro "La Oración"

82 Dios quiere oír nuestra voz, conocer de nosotros mismos los sentimientos de nuestro corazón, hacer suyos nuestros problemas, convertir en suya nuestra vida y en nuestra la suya (Ga 2:20), estamos ante la Alegría y ya nada importa, ni siquiera nuestras miserias.

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Charlas de Santos

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Ordo Tridentino 2012

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Misa Tridentina del día

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P. Alfonso
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Una Mirada Amorosa (I) Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Jueves, 26 de Enero de 2012 20:19

 

Ansioso fui a buscarte
al escondido monte donde moras,
para en amor mirarte
entre las zarzamoras,
mientras que el tiempo muere en dulces horas. 

 

En cierta ocasión Jesús llamó bienaventurados a los que habían tenido la dicha de verlo, a diferencia de quienes no pudieron gozar de tamaña alegría: Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que estáis viendo y no lo vieron, y oír lo que estáis oyendo y no lo oyeron (Mt 13: 16--17). Y en efecto, porque a nuestros antiguos Padres en la fe solamente les fue posible adivinarlo desde lejos, según lo explica la Carta a los Hebreos: En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido las promesas, sino viéndolas y saludándolas desde lejos, reconociendo que eran peregrinos y forasteros en la tierra (Heb 11:13).

 Y en igual situación nos encontramos nosotros. También como peregrinos en tierra extraña, sin poder contemplar el rostro de Jesucristo. Y aunque es cierto que el Maestro le dijo al apóstol Tomás que asimismo eran bienaventurados los que creyeron sin haberlo visto (Jn 20:29), e igualmente San Pedro alababa a aquellos que creyeron en Él y lo amaron sin haberlo visto (1 Pe 1:8), de todas formas nosotros vivimos de la fe; la cual, según la Carta a los Hebreos es la prueba de las cosas que no se ven (Heb 11:1). Lo que significa que solamente lo conocemos a través de un velo, puesto que solamente percibimos al Señor como en un espejo, borrosamente, aunque entonces veremos cara a cara, según dice San Pablo (1 Cor 13:12). Pero mientras llega ese cara a cara, vivimos desterrados y castigados a vivir de deseos y a alimentarnos de nostalgias, ansiando siempre ver el rostro de Aquél por quien suspira nuestro corazón.

Última actualización el Viernes, 27 de Enero de 2012 05:20
Leer más... [Una Mirada Amorosa (I)]
 
Homilía 23 enero 2012 (onomástica P. Alfonso) Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Lunes, 23 de Enero de 2012 06:21

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Última actualización el Lunes, 23 de Enero de 2012 14:16
 
Homilía 22 de enero de 2012 Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Domingo, 22 de Enero de 2012 06:50

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Última actualización el Lunes, 23 de Enero de 2012 14:14
 
Homilía 22 de enero de 2012 (para jóvenes) Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Domingo, 22 de Enero de 2012 06:40

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Última actualización el Lunes, 23 de Enero de 2012 14:20
 
Caminando hacia la Montaña Patria (y IV) Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Viernes, 20 de Enero de 2012 04:41

... en acabando juntos el camino. 

 

Transcurrido el curso de una vida humana, de duración por completo indeterminada y cuyo final es siempre imprevisible, llegado es el momento de gozar del descanso y la felicidad del Hogar. Por más que el deseo de vivir es una tendencia innata de la naturaleza humana, así como de todo ser viviente, bien fácil de comprender. Pese a lo cual, la alegría de haber consumado el Camino y alcanzado la Meta es en sobremanera reconfortante. De ahí que algunos hablaran con razón de la hermosura de la Muerte Cristiana, un bello sentimiento enteramente compartido por los Salmos: Es preciosa ante los ojos del Señor la muerte de sus santos (Sal 116:15).

 Claro que aquí hablamos de la muerte cristiana. Porque en lo que se refiere a la de los paganos, ya podrían desear los tales que su muerte fuera efectivamente el acabamiento en la nada que ellos preconizan. Pues es la verdad que, llegado ese instante, se van a encontrar con la espeluznante sorpresa, sin posible vuelta atrás, de la condenación eterna: El que no crea se condenará (Mc 16:16).

 Pero si la circunstancia de la llegada a Casa y la acogida en el propio Hogar, por tanto tiempo ansiado, fue siempre un sentimiento de gloria para los cristianos, con mayor razón en estos tiempos de tremendas convulsiones en los que transcurre su existencia. Pues si en cualquier momento fue agradable dejar atrás, por fin, las peripecias de una vida en la que abundaron más las penalidades que las alegrías, el gozo de la arribada al Hogar se encuentra, hoy por hoy, más que sobrado de razones para ser percibido con mucha más intensidad. El Mundo actual se ha convertido en la parte más intransitable y difícil del Camino para cualquier persona de buena voluntad que lo recorra. Y el discípulo de Jesucristo no puede menos que sentirse extraño y forastero, viviendo en un Mundo al que no puede entender y del que, además, se sabe despreciado. Por eso decía la Carta a los Hebreos, refiriéndose a los Padres: En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido las promesas, sino viéndolas y saludándolas desde lejos, y reconociendo que eran peregrinos y forasteros en la tierra...Pero aspiraban a una patria mejor, es decir, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado Dios suyo, porque les ha preparado una ciudad (Heb 11: 13.16).

Leer más... [Caminando hacia la Montaña Patria (y IV)]
 
Homilía 15 de enero de 2012 Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Domingo, 15 de Enero de 2012 06:37

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Última actualización el Lunes, 16 de Enero de 2012 02:51
 
Homilía 15 de enero de 2012 (para jóvenes) Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Domingo, 15 de Enero de 2012 05:43

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Última actualización el Lunes, 16 de Enero de 2012 02:49
 
Caminando hacia la Montaña Patria (III) Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Jueves, 12 de Enero de 2012 04:51

 

a ver si el que yo quiero
nos da a beber su vino...
 

Llegado el momento de la institución de la Eucaristía, en la noche de la Última Cena, Jesús había dicho a sus discípulos: Os aseguro que desde ahora ya no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre (Mt 26:29). La hora de beber del fruto de la vid junto con el Maestro, una vez ya en la Casa del Padre, será el instante señalado como el Final de un Camino que ya se había convertido en un largo y penoso itinerario: He peleado un buen combate, he alcanzado la meta, decía el Apóstol (2 Tim 4:7). Será llegado el momento en el que un ansia incontenible de Amor se verá por fin colmada, una vez que la mutua posesión de los que se aman se haya hecho realidad en Totalidad y en Perennidad:

 

Amado, subiremos
al monte de la ruda y del comino,
y cuando al fin lleguemos,
andado ya el camino,
dichosos beberemos de tu vino.

 

Lo admita o no, el ansia de Felicidad que atormenta el corazón de todo hombre que viene a este mundo responde en realidad a un deseo insaciable de Amor Total. De ahí que todos los sentimientos que a lo largo de su vida afectan al ser humano ---alegrías y sufrimientos--- conviven a su vez con otro más, que siempre está presente: la inquietud que nace de la posibilidad de que tal Amor se pueda perder. Por más que quienes han hecho su opción contra Dios, o bien han decidido prescindir de Él, no quieran reconocerlo, en realidad es ése y no otro el verdadero temor que nubla su existencia. Aquellos que piensan que no existe nada más allá de la muerte, o los que dicen que ya no esperan sino sumergirse en la nada, violentan cruelmente su corazón para obligarlo a creer que no existen ni la Alegría Perfecta ni la Felicidad Total. Y sin embargo, en los momentos de soledad, los mismos que dan paso a los instantes de sinceridad que alguna vez asaltan a todo ser humano ---sin que exista posibilidad alguna de evadirse de ellos---, cualesquiera de los que participan de esas actitudes saben que viven abocados a la desesperación. El estoico, lo mismo que el agnóstico, el escéptico o el ateo, no pueden engañar a nadie aparte de a sí mismos.

Última actualización el Jueves, 12 de Enero de 2012 04:53
Leer más... [Caminando hacia la Montaña Patria (III)]
 
Homilía 8 de enero de 2012 Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Domingo, 08 de Enero de 2012 04:25

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Última actualización el Lunes, 09 de Enero de 2012 04:39
 
Homilía 8 de enero de 2012 (para jóvenes) Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Domingo, 08 de Enero de 2012 04:20

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Última actualización el Lunes, 09 de Enero de 2012 04:38
 
"El Invierno Eclesial" Imprimir E-mail
Escrito por Padre Alfonso Gálvez   
Domingo, 11 de Septiembre de 2011 04:03

invierno

"...pues ha sido un gélido y duro Invierno el que ha venido azotando a la Iglesia durante los tiempos que han seguido al Concilio Vaticano II". (pág. 6)

"Mientras tanto, la Ciudad de los Hombres multiplicaba sus esfuerzos por eliminar a Dios de las mentes y del corazón de los Hombres. Una vez suprimidas la Belleza y la Verdad, como hermanas y compañeras que siempre fueron del amor, se hacía ahora necesario convertir en nebulosa la idea del Sacrificio". (pág 289)

  • Acaba de publicarse un nuevo libro del P. Alfonso Gálvez: "El Invierno Eclesial"
  • En este libro el P. Alfonso hace un análisis de los problemas más acuciantes de la Iglesia actual al tiempo que ofrece soluciones para los mismos.
  • Puede encontrar más información del mismo en el área de libros de esta página web.
Última actualización el Domingo, 23 de Octubre de 2011 06:59
 

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